
Al mediodía y por la tarde-noche pasa por encima de la plaza el avión de Clickair que aterriza en A Coruña. Ayer lo miré con nostalgia, y ello, unido al hecho que hoy tenía el mando a distancia encima de la mesa a las 21.30 cuando tenía la tele en Cuatro y mi cuerpo se negó a levantarse del sofá, supuso mi reconciliación con Lost.
El domingueo que recorre mi organismo impidió que no me inquietase demasiado al no recordar las idas, venidas y quedadas de los últimos seis capítulos de la serie.
No, ya no rondo los 20... ahora bien, a veces siento que mi memoria ronda los 80 y eso me perturba enormemente. Mañana mismo les robo la Nintendo DS a mis padres y me pongo con el Brain Training.
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